Se estira la distancia entre dos que no se han visto.
Del planeta, peregrina; de la tarde, madurez.
¿Cuantas zancadas diste?
¡Tantas como segundos, desde que partiste tras él!
Dos extraños separados por un camino en el tiempo…
¡Cuánto darías, mi niña, por haberlo retenido!
Globos azules flotantes, Santi
¡Tu melancolía habrá seguido!
Dunas de trigo dorado, se pliegan
en una estela.
Tu cansancio ya es un hábito
con la vista en el ocaso...
Obsesión, siguiendo al dueño de aquellos tenues suspiros,
suspendidos de un abrazo en el prado de la U.
Papeles abandonados...
libros enmudecidos... Lápices sin color
que nunca palabras trenzaron
declararon impacientes:
¡Amor!
¡Amor!
¡Amor!
Sobre el horizonte El Jardín, silueta varonil pinta,
mientras el cielo borroso, engañando tu latido
un nombre amado llovizna.
en una estela.
Tu cansancio ya es un hábito
con la vista en el ocaso...
Obsesión, siguiendo al dueño de aquellos tenues suspiros,
suspendidos de un abrazo en el prado de la U.
Papeles abandonados...
libros enmudecidos... Lápices sin color
que nunca palabras trenzaron
declararon impacientes:
¡Amor!
¡Amor!
¡Amor!
Sobre el horizonte El Jardín, silueta varonil pinta,
mientras el cielo borroso, engañando tu latido
un nombre amado llovizna.
Del planeta, peregrina; de la tarde, madurez.
¿Cuantas zancadas diste?
¡Tantas como segundos, desde que partiste tras él!
Dos extraños separados por un camino en el tiempo…
¡Cuánto darías, mi niña, por haberlo retenido!
Globos azules flotantes, Santi
¡Tu melancolía habrá seguido!