martes, 14 de junio de 2016

El Nuevo Aguacero

Inmóvil,  para no espantarte
Inhalo tu fría limpieza
Bajo el golpeteo galopante, progresivo,
No del llanto... Sino de una incontinencia de vida
Que te impulsa a cantarme.

El rosal se hace nítido, La madera se hincha,
El metal da destellos, Las piedras del piso no sospechan sus visos,
Y el prado se remienda, como si nada.
Como si una sola célula activa no hubiese preciado hasta ayer.


Porque no temió morir: Solamente esperaba.
Con la confianza misma con que debo esperarte
En tu ciclo ya incógnito
Sin pronóstico alguno.
Sin control.

Porque todo cambió ¡Lástima el Bristol!
Verte interesante y confiar en tu meta, será mi destino.
Como si estrenara planeta.
Sin entenderte, absorta, lo tuyo vendrá.

Tú esfumas culpables y víctimas.
Te voy conociendo...
Simplemente te llamas
¡El nuevo aguacero!