miércoles, 8 de junio de 2016

Sátira Contra el Tiempo

Mi lucha: La angustia de estar tarde...
De postergar lo que me gusta.
Soy eterna -teóricamente-
Pero no manejo al tiempo.

¿Cómo operas monstruo?
¡Devorando mi libertad! No entiendo a cabalidad.
Sin sentido que sucede de verdad.

Diariamente, por el tiempo acosada:

Contenta de que sea temprano, 7 a.m...
Medito edificante y leo.
Sufro. Es hora de abrir la puerta ¡La actividad no ha terminado!
¡Corte! Se trunca. ¡Son las 8!
¡Diantre! (Suena bien este vocablo)

Levantada ya, corro escogiendo desayuno, haciendo las pastillas,
Madre muere de hambre, pijama que alega.

Pajaritos,  perecen piando de hambre.
Sin mí, caminando descalza por la hierba.
Placer de 3 minutos porque de adentro llaman.

Inoportuno problema ya resuelvo
y me escapo nuevamente al jardín a encuestar mis árboles.
Embobada muy lejos en cada retoño y en cada flor.
Sauce, guayabo, arrayán, holly, palmera ¡Mi naranjo! ¿Cómo están?  
No oigo la respuesta. Regreso apresuradamente:
Me informan que la perrita está muy angustiada por mi ausencia.

Pasó mucho tiempo, se me reclama en la casa.
Defendiéndome miro atemorizada el reloj.
¡El caldo y el arroz! ¡No habrá nada!
Quisiera cocinar ya bañada, ¡Imposible!
Si me baño, saldré a escena al mediodía.
Pico a alta velocidad la cebolla...
Se me cae el cuchillo y desaparece la mantequilla.

Entonces,  ¡Dios!
¡Tenía que hacer la  transferencia!
Abandono la escena en bajo

Perezoso ordenador desordenado y en el entretanto
se acomodan en el estudio, en ruanas y cobijas
Debo traer los anteojos, encender el fuego y comer redes sociales.

Abriendo ventanas trato de hacerlo todo a la vez,
peleo con la página del banco sin clave de acceso.
Código a un celular inaccesible.

Converso forzada distancia con un frío call center,
alguna tecla me conducirá a un humano
¡Difícil!  ¡No hay línea!
Ya me aparece un Whatsap: "La transferencia  ¿Qué Pasa?"
Con errores de tipeo: "En eso".

Suena el teléfono: La vecina un minuto.
¿Hay inconveniente?. "No. Claro."
Abandono el banco y el facebook, y apago la estufa
La camiseta de ayer y un blue jean arrugado
que durmió en el suelo.

¡Ding dong! Mi madre me grita. Las llaves. Candado.
"Hola. Qué milagro! Rico verte."
"¿Habrá cafecito?"
"Ya te lo preparo"

Mediodía en el sofá fingiendo.
El arroz no se hizo.
Tampoco el caldo.
Mi madre protesta  sin digestión.

¡Una pizza! Se ilumina. -"No me gusta-".
Largo análisis y pedimos pollo.
No me bañé y me voy para el pueblo.

Cuánto odio el mecánico cucú.
¿El Elogio de la Locura esta tarde? ¡Ni en sueños!
Empezará la rutina de noche. 

Regreso, corriendo un corto mensaje:
"No esperen la transferencia hoy. No puedo".
-mañana me caerá de nuevo-. 

La perrita ladra. (No le gusta el pollo frío). ¡Rápido!  ¡A calentarlo!
¡Y sin arroz! ¿Tal vez reciba queso? Igualmente frío.
Mi madre se angustia: " ¡Dele comida!"

Calentando el queso suenan las 8.
Pastilla para la tensión me gritan.
"¡La gente queda torcida! ¿Qué pasó con la pastilla?"

Propongo hacer una pasta.
Sentencia de hambre y de insomnio.

Pero, Ohhhh!!!
¡Mi novela!  ¡Lo siento! Mi momento.
Yo ya ni veo, ni oigo, ni entiendo.
Tiro los zapatos ¡"Contra el Tiempo"!

Tengo derecho a un irónico placer al día... ¿O no?