Si me dijeran -¿No lo sabía?-
Que iba a morir una tarde...
¿Treinta días se volverían treinta actividades?
¿Debería terminar lo inconcluso?
Visitar lo desconocido...
¿Hacer lo que no se pudo?
Sobre el puente del Magdalena
¿Mirar que el agua se aleja?
Tal vez en la otra baranda ¿Analizar cómo llega?
Vivirlos en Barcelona... Misterio del medioevo
Genios del arte, sabores
o ¿Trotar a Machu Picchu?
Más bien -recapacito-, hacer lo que nunca se hizo:
Treinta duchas a la mente
Treinta charlas con mi hija
Treinta bellos pensamientos (nietos, sobrinos, ahijados)
Treinta soles de mañana
¡Y treinta caricias a mi alma!
