Círculos amarillos en tres dimensiones
deformaban las camisetas
cayéndose a tramos por nuestro paso afanado
de rebosante avaricia al abarcar
Elixir de dioses
Mi niña conmigo, feliz, cosechando
Jugosa expectativa de refresco
Avidez infantil de miel concentrada
Eran veinticinco o treinta...
clorofílicos magos de la planicie
que incansablemente metabolizaban
negro suelo en líquido dorado
para sorprendernos
Desaforado placer en blanca mesita
del pequeño chalet arrendado
asegurado el botin
sin límite ni remordimiento
¡Juntas comiendo naranja pachuna!
