miércoles, 1 de junio de 2016

Destino



Disfruto de mi mente los destellos
que bombardean incansables
la retina de mis sueños
sacudiendo mi alma sin fronteras.

Cierro el cuaderno diciendo:
"Justo es un descanso"
Más los ojos cerrados siguen mirando
y opinando
y redactando.

No hay remedio:
De nada valió del Zen entrenamiento
amaneceres inmóviles y campaneantes silencios
ni el altruista vacío
del negro kesa que al monje devolví.

Pensar, pensar, pensar
y escribir, escribir.
¡Esa es mi vida!