Cansada de agotadora aventura
hacia la cima, con un peso a rastras
empujando. ..
arrastrando...
rasgando hasta el agotamiento
un globo prometedor...
Gigantesco artefacto incómodo
para lanzarme al vacío un día,
y venciendo la gravedad...
la tiranía...
volar al cielo.
Ya en la cima culminada
observo con asombro un punto
que con señorío domina el aire:
Eres tú, en tu cometa, revoloteando sin esfuerzo
disfrutando del vacío en acrobacia.
¡Qué emoción! ¡No es utopia mi sueño!
Me lanzo de cabeza a llamarte
pensando que los hados me han oído...
Tal vez...
valoraron mi lucha en soledad
¡Y enviaron un piloto sabio!
¡Un compañero por fin en el Sendero!
Te llamo... Te pido que te acerques.
Quiero explicarte mis planes de libertad,
mi proyecto de escapar.
Averiguo tu trayecto... Todo lo escudriño.
¿Cómo lograste la hazaña?
¿Qué piensas? ¿En qué crees?
¡Quiero saberlo todo!
Compruebo tu léxico coincidente
Tu sintonía con lo eterno y trascendente.
A tus variantes de extranjero me adapto
entregando el corazón, esperanzada.
Aferrada a ti sin condición,
todo el dia en entrenamiento...
en estudio compartido...
quisiera pasar siempre a tu lado.
Juntos volaríamos
tan alto... tan alto...
que se romperían las nubes;
mientras abrazada a tu cintura,
-enamorada-
la barrera del sonido...
la de la luz...
¡La del pensamiento venceríamos !
Te acercas decidido y me miras a los ojos con ternura.
¡Eres bello!
¡Qué emoción!
Pero... no comprendo lo que dices...
No entiendo tu forma de tratarme.
¡No puede ser!
Algo anda mal... ¿Que pasa?
Me explicas que no eres el piloto.
(el vuelo lo hace otro...)
Volabas por matar el tiempo
¡Sin objeto!
Y me invitas a la ciudad de nuevo.
¿Quieres que regrese contigo al abajo oscuro?
Dices que con una pequeña escalerita,
¿Me podrás llevar al cielo?