miércoles, 24 de enero de 2018

La Reina Cleopatra

Uno no es,
lo que no es.

Etérica imagen nunca vista:
chica tenue,
túnica bordada.
Chaquiras de turquesa atadas con áureos eslabones...

Cual egipcia, ahora sí,
¡Maquillada!
En leche de cabra sumergiendo edades.

Moreno e impecable faraón,
o mancebo,
o esclavo de ojos negros,
o médico extranjero.

Llevábala a la playa de la mano, y ella,
con aromas de Saba, brillante hacía
su recia piel de arquero.
¡Tardes soñadas en el Nilo!

Cleopatra, la Señora del Planeta.
Dueña del Reino Alto y también del Bajo Imperio,
a su caro romano acompañaba,
sin calcular condescendencia limitante.

¡Romántico! Indudable...
Pero,
¿No iba ya la Princesa a sus Silencios?
Oscuros jeroglíficos de antaño, ¿Ya no traducía?
Y su visita al Oráculo... ¡Ya nunca!

Uno no es
lo que no es.

¡Despertad!
Nunca hubo tenue niña
ni túnica, ni masaje, ni manjares.

Que desde su infancia hizo lo que quiso,
educada cual fue,

¡Como Monarca!