miércoles, 8 de junio de 2016

Alucinando el Perdido Imperio



Bambú
Bambulita
Añoranza japonesa
traída a mi descanso de hoy
Rayas el paisaje recordandome que en Kyoto
los ancianos recortan
ventanas de papel

Me tomo el té verde brindando desde América
por inciensos arrobadores, cual prohibida droga
Y rememoro el hollín otoñal del Buda
que me sigue como aquella tarde a sus pies
sembrada en el pasado.

Columnas amadas
Techos negros de arabescos -nada árabes-
Misteriosos jeroglíficos -nada egipcios-
Logotipos impactando mi memoria
lamidos por pincel y tinta china.
De rodillas brillando con mi alma el piso
Tatami nocturno enroscando sueños
de fresca madera
Silueta de jardín
roja cascada en el estanque
que me hablaba de vida y de resignación cautiva


No pudo el frío echarme del termal
del colorido bosque el estupor carmín
Madrugado ginko e insomne safu
Sueño aturdido y vigilia inerme

Mientras durmiendo se derrumba
aquel espejismo rojo y oro
insertado en el bosque milenario
de la memoria duda metódica
estará el momento roto


Me siento más allá que aquí
en renacimiento
repetido tantas veces en pagoda
raices invisibles ya no lloran.