viernes, 23 de diciembre de 2016

¿Estaremos muertos?

Me encantó -y afectó- una película cuyo título no recuerdo, en la cual una joven madre y sus dos niños se mudaban a una enorme casona que tenía unos empleados taciturnos y viejos que no le inspiraban confianza.

El suspenso comienza cuando empezó a sospechar que habían espíritus en la casa, pues sentía voces de niños jugando y el sonido de un piano.

El drama se va volviendo terror, cuando una serie de visiones le confirman que hay unas presencias extrañas, percibidas claramente por sus hijos.

El miedo por los supuestos fantasmas que se oyen en el estudio la acorrala, hasta que finalmente los misteriosos sirvientes le hacen caer en cuenta de que ella es la que está muerta. Ella y sus niñitos.

Mientras que aquellos que escuchan del otro lado y que dan golpes con las puertas, son los nuevos habitantes de la casa... ¡Dos dimensiones en intersección!

Entonces me pongo a pensar... 
¿Cómo reconocer si estamos muertos?
-A veces me inquieta mucho este tema-. 

Mi vida es cada vez más silenciosa. 
Más estática... 
Los días se pasan en blanco, o casi en blanco.  
Repitiendo rutinas.  No hay contactos.  
Y cuando trato de hablar con los escasos familiares, 
ellos bajan la mirada y casi nunca contestan.

¿Cómo preguntarles si me ven? 
Ya sé que se van a enojar y me van a dar la espalda.  
Sin respuesta.












Alguien especial se pone furiosa cuando le hablo.  
Eso me hace pensar que me ve... 
O ¿Será que me siente y teme que asuste a su gente?
Qué desgracia,
importunándola hasta muerta.

Otros también se molestan cuando les hablo.  
Les desagradó mucho mi regreso al país.  
Soy una incomodidad.

O ¿Será que algo pasó en Quito ?  
¿Otro accidente tal vez, que nos hizo regresar
a la patria por inercia... ¿Por atracción?
 Pues "apego" ¡No es! -Creo que no es...-

Lo que sea,  no me importa. 
Lo que importa es sí estoy muerta...
Si es así, lo único que quisiera es la libertad y la luz. .. 
O ¿Por qué no las veo?

¿Será esa la razón por la que mi gran amor
-tan constante y protector- 
de un momento a otro no volvió a visitarme?  
Ni una sola llamada de un punto a acá... Sin motivo...  
¿Será eso?

(Miro hacia arriba y no veo la luz...)









Entonces, ¿Cuál será mi gran apego? 
Ahí esta la solución a este laberinto: 
Debo resolverlo!  
Pero,  ¿Con qué método?  Quién me dirá la forma de hacerlo? 
Ya no puedo observarme más: Eso hago todo el día... ¡Y no veo nada!

Yo filosofaba con mi sobrino. .. Y ahora... total silencio de su parte... ´
Por lo menos Marquitos se comunica por escrito...
Solamente por escrito.

Únicamente está conmigo mi madre
sufriendo sus enfermedades.
¿Cuando empezó todo? Tal vez cuando ella se fracturó tres vertebras. 
¿Sería ese día? 
Yo recuerdo que sucedió en el apartamento de Cumbayá... 
¿Será que no fue así?
Ese mismo día deje de trabajar para cuidarla de tiempo completo.  
¡Raro! 
Seria que también algo le pasó a mi cuerpo?

Fabio es el único con el que volví a hablar todas las semanas desde hace dos años. 
 
¿Estará muerto Fabio?