No es tan fácil mantenerse positivo
sabiéndote desencajado
apátrida migrante.
Olvidado por quien si viene no te habla...
y si te habla no te mira.
Inusual historia si comentas:
La gente es tan sencilla que funciona
como en la lógica se espera que funcione
-No es el caso-
Amanece y se esconde la más blanca
para no tener que decirte que lo siente.
Se hace noche y ningun astro
te enfrenta si murmuras:
¿Por qué tan compleja la existencia?
Y el sistema... ¡El sistema!
Si pudieras huir
¿A donde irías?
Si no hubiera limitación:
Una mochila... una cámara... una libreta y carboncillo
Al bolsillo un chocolate
(remedio para suicidas pensamientos)
¿A dónde irías?
Seguro junto a un río transparente
Obligatoriamente cantarino
para el arrullo de la noche.
Venteadas las lloronas márgenes
frescura inigualable de torrente.
Con verdes húmedas reminiscencias
Griterío de monos, pericos
y de grillos -si es posible-
Abrir la ventana tambaleando
para sofocante vaho deleitarse.
Pero,
¿Dónde es eso, alma mía?
Naturaleza amada omnipresente
que no tuve otro ser de simpatía
que Tú,
la vida borboteante del planeta.
Ideas permanentes y fallidas:
Italia dorada y pescadora
Barcelona en solitario callejera.
Un pueblito colombiano
donde nada temiera mi vecino
Mini Jauja... Orgánico cultivo
compartiendo campesinos
¿Dónde es eso, alma mía?
No hay sitio alguno en este engaño:
Ni siquiera el ecuatorial terruño
que tectónico se vence y resquebraja
para que no encuentre en él cobijo ni sosiego.
Ni soledad digna. Ni silencio.
Es que,
Si fuera libre ¿A dónde iría?
Si fuera joven ¿Qué iniciaría?
Si alguien me conociera ¿Qué le diría?
¡Dímelo tú alma mía!