sábado, 29 de octubre de 2016

Madurez Forzada

A veces,
cuando el reloj se aquieta oscuro y
la única rana croa cada vez más desganada

Sé que giramos por la sombra
mientras Selene envía su melancólica energía...
Ajena y moribunda

Y siento necesidad de cariño
Profunda añoranza de algodón tejido
que mi nombre cante
y a alguien le recuerde que estoy viva
revoloteando mi índigo reflejo.

A todos pasa lo mismo: ¿Es un consuelo?
Limbo anunciado y no por ello
menos sorpresivo. ¡Desalmado!
Se agota el impulso cotidiano
dejando frío de ausencias infantiles
Emociones anticipadas del mañana
que el mundo era en potencia.
Baúl mágico que todo contenía.

Cambio repentino de escenario:
Adormilada ya no atino ahora
a programar algo brillante aventurero
y mi mañana se opaca antes de la aurora
por pereza pura o por desidia,
Que no es desengaño...
¡Nadie se confunda! Soy feliz a mi manera
como me lo prometí una tarde
de ocio fluído en el estanque
conmigo misma, interesante y clara

Que no me alcance el tiempo es otra cosa
a mi paso divagante de tortuga
que no sabe a qué luz seguir
ni qué tonada medieval usar mi tarareo.

Pues ¡Aún canto a solas!
Silbando o murmurando sin soltar la melodía
suficiente afecto imaginario
que permite que aunque aislada,
¡Siga atenta a mi corazón ardiente!