domingo, 1 de abril de 2018

Amanecer Cuántico XX-XVIII


En un año que no soñé vivir, tras Noche Oscura de dos lustros
En medio de un jardín encantado, desnuda de libros, me miré.

Alienígena sexagenaria sin palabras
Ojos desencantados ¿Qué es esto? ¿A dónde va?
Desconfianza sin respuestas, de ignorantes sabios, monjes, druidas.
De creencias ajadas, sin milagros ni señales.

¡Inesperada translación terráquea!
Nebulosa multicolor desciende sin aviso
En algarabía de luces frías y calientes, que hablan mil idiomas simultáneos.

De sopetón, obedeciendo a alguien
En lo oscuro, con la escarcha que el rocío de mis ruegos congelaba
Las estrellas se ordenaron para hablares trascendentes
Duchando mi cerebro, limpiando mis angustias con sus voces de Aleluya.

Merlín el Mago, o talvez otro,
Disfrazado de multiverso y de púlsar desbocado
Vertía gota a gota el fundido oro...
El líquido incienso y la volátil mirra
en mi mochila.

A andrógina princesa futurista me tornaron
Corona para la coronilla, Lente de visión remota
Parlante en la garganta y Despertador de corazón dormido

Para explosión intensa de plexo agradecido 
Que entrega al mensajero mi respuesta:

“Escucho. 
Cambio y adelante.
Recibida la misiva, Señor.
¡Aquí ya despertó tu amante!”